El Partido Comunista de España quiere expresar su más firme rechazo a las declaraciones realizadas por el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en las que cuestiona el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, calificándolo de “supuesto principio”. Estas manifestaciones, además de profundamente irresponsables, suponen una vulneración flagrante del Derecho Internacional y de las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.
Resulta especialmente grave que el ministro anteponga, de forma explícita, las relaciones bilaterales con Marruecos —motivadas por intereses comerciales o incluso por la celebración del Mundial de Fútbol 2030— a los derechos fundamentales de un pueblo sometido desde hace décadas a una ocupación ilegal. Como ha confirmado el propio Frente POLISARIO, estas declaraciones no hacen más que dar validez a lo que ya se venía denunciando desde marzo de 2022: la famosa carta de Pedro Sánchez al rey Mohamed VI no respondía a principios diplomáticos o jurídicos, sino a una claudicación ante los intereses del régimen marroquí.
Albares ha llegado a advertir del “riesgo” de mantener la situación durante “otros 100 o 200 años”, lo que refleja una visión que normaliza la ocupación, blanquea la represión sistemática que Marruecos ejerce sobre la población saharaui en los territorios ocupados y propone una solución que pase por la marroquinización del Sáhara Occidental.
El PCE recuerda que el proceso de descolonización del Sáhara Occidental sigue pendiente. España, como antigua potencia administradora, tiene una responsabilidad histórica y jurídica en la resolución de este conflicto, y debe posicionarse inequívocamente en favor del cumplimiento de las resoluciones internacionales que reconocen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Exigimos al ministro Albares que rectifique de forma inmediata estas declaraciones, que socavan la credibilidad internacional del Estado español, y que retome una política exterior basada en los derechos de los pueblos y no en los intereses económicos y geoestratégicos.
El pueblo saharaui no puede seguir pagando el precio de las alianzas con un régimen que vulnera sistemáticamente los derechos humanos. No hay solución justa sin autodeterminación, y el único camino hacia la paz y la justicia en el Sáhara Occidental pasa por el respeto al derecho internacional.
¡Sáhara libre!