Mostramos nuestro rechazo al compromiso alcanzado por el ministerio de Justicia con el Vaticano sobre las actuaciones a seguir para resignificar el conjunto monumental del Valle de Cuelgamuros, uno de los principales elementos de exaltación pública de la dictadura franquista que aún existen y que es un aspecto del acuerdo de coalición alcanzado entre el PSOE y Sumar para reeditar el gobierno progresista.
Según las informaciones aparecidas en algunos medios de comunicación, el representante del gobierno se habría comprometido a no desacralizar el monumento y a incluir a la Iglesia católica en el concurso internacional de ideas para su resignificación.
Estos pasos van en el camino contrario a lo necesario para que avance la memoria democrática: es decir, desmantelar y demoler los símbolos nacionalcatólicos que protagonizan el monumento, incompatibles con un estado democrático y aconfesional, y crear en el espacio un centro de estudio y divulgación de la represión franquista.
Para el PCE, mantener un lugar de culto religioso en el valle de Cualgamuros, dado el carácter religioso del régimen franquista, permitirá que siga siendo igualmente un lugar de culto político, un lugar de referencia de los movimientos fascistas de todo el mundo, un centro de peregrinaje ultra, algo intolerable.
No se trata solo de destituir al prior de la basílica sino de devolver a la ciudadanía un espacio que no debe ser de culto sino de recuerdo y homenaje a los que pagaron con su vida la defensa del orden constitucional vigente.